viernes, 1 de mayo de 2009

La linea de la vida...


Allí baja por la media de nilón cristal… y se mete en un zapato de tacón. Altísimo. De vértigo.

Allí se entretiene un rato, jugando, desafiando la altura del tacón. Y cuando está a punto de acabar en el suelo, se detiene un instante… y decide cambiar de dirección. Empieza a subir por la pierna, pero esta vez por dentro. Juega con la rodilla, le hace cosquillas en el muslo, y cuando está a punto de alcanzar el sexo, empieza a jugar a su alrededor, acercándose y alejándose…

La mujer comienza a respirar apresuradamente, cada vez con más intensidad. Tiene que hacer un esfuerzo para no chillar de placer. ¡Está en un autobús lleno de gente!

Pero la línea se da cuenta y no se quiere dar por vencida. Aunque decide cambiar de estrategia –de momento- y sube hasta el vientre. Empieza a juguetear por el pubis, a perderse en aquel pubis perfectamente depilado, y eso le provoca una sonrisa de placer a Júlia.

Después, sigue por el ombligo, sube hasta sus pechos y empieza a juguetear con ellos, describiendo círculos que se acercan cada vez más al pezón… y justo antes de alcanzarlo, vuelve hacia fuera. Y así, varias veces, hasta que Júlia tiene que apretar sus dientes para no gritar.

Luego, la linea sube hasta su cuello y empieza a darle pequeños mordiscos, y de la boca de Júlia salen grititos de placer. Todo el autobús la mira, pero ella ya no puede contenerse. La línea se rie de pura satisfacción. Está a punto de hacerle perder el control.

Se dispone para el ataque final, sube rápidamente hasta el lóbulo de la oreja izquierda y lo lame apasionadamente. Júlia se levanta de un salto de su asiento, y, en ese momento, la linea baja rápidamente hasta su sexo y hábilmente comienza a besarle el clítoris.

Júlia ya no puede más y comienza a tener convulsiones de placer. En el autobús, algunos se hacen los locos como si no pasara nada, otros se escandalizan, y otros empiezan tambien a excitarse.

La línea es implacable, sigue trabajando el clítoris y cuando ella estalla a gritar, aprovecha para introducirse dentro de su vagina húmeda, caliente, excitada...

Júlia se ha convertido en un terremoto sexual, y la linea tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano –o sobrelineal, según se mire- para no perder el equilibrio y salir expulsada a reacción. Finalmente, consigue resistir, y avanzando poco a poco en aquel torrente de flujos desbocados, consigue llegar a su destino y fecundar un óvulo.

Júlia tendrá una preciosa linea bebé dentro de nueve meses…